"Toda clase de plumas"
Hace mucho mucho tiempo, en país muy lejano había un pequeño pueblecito donde vivía una familia de campesinos. Esta familia estaba compuesta por la madre, el padre y un único hijo. La familia vivía muy feliz, los tres estaban muy unidos.
El niño fue creciendo, hasta que llegó a una edad que tenía que dejar su casa para buscarse otra vida mejor y formar su propia familia. En su pueblo apenas había gente, por lo que no podía quedarse allí. Debería dejar el pueblo y recorrer todo el mundo. Al muchacho le costaba dejar allí a sus padres solos, asique pensó en pedirles que le hicieran una chaqueta que abrigara mucho, para que sobrellevara mejor los fríos inviernos, ésta tendría que llevar todos los tejidos posibles. Esto haría que tardasen mucho en fabricarla y así estaría más tiempo en su casa; pero sus padres llamaron a la gente del pueblo y a la gente de los pueblos de alrededor para que les ayudaran. Al cabo de un año sus padres le entregaron la chaqueta. Al ver que lo habían conseguido no le quedo más remedio que marcharse de su casa para empezar una nueva vida, pero eso si nunca dejaría de lado a sus padres, a quienes les prometió que intentaría volver una vez al año para visitarles. Antes de marchar, cogió toda su ropa y tres grandes recuerdos: un anillo de su madre, una preciosa pluma de su padre y la chaqueta que le habían hecho entre los dos.
Recorrió todos los pueblos de alrededor, viajó a otros países… cada día que pasaba estaba más encantado con lo que iba descubriendo en todos los lugares que visitaba. En todos estos lugares intentó buscar un trabajo, para ganarse algo de dinero.
Un día encontró un trabajo en un gran palacio. Después de unas semanas trabajando en el palacio conoció a una preciosa mujer. Rápidamente se hicieron amigos. El muchacho pronto descubrió que aquella preciosa mujer era la princesa de aquel palacio. Pasaron los días y él estaba cada vez mas enamorado de la princesa, pero pensaba que ella nunca se podría enamorar de él, porque no era príncipe sino todo lo contrario.
El campesino solo podía ofrecerla toda clase de plumas. Todas las noches le dejaba en su habitación una pluma diferente sin que la princesa se enterara. Cada mañana, la princesa le preguntaba si el sabia quien podía ser, y el campesino decía que él no sabía nada, que no tenía nada que ver.
Así pasaron muchos meses hasta que llego un día que la princesa ya tenía toda clase de plumas. Entonces, el campesino decidió que ese era el momento de marchar a otro lugar, ya que no podía hacer nada más por la princesa. Ese mismo día se entero que la princesa tendría el baile que sus padres le habían preparado para encontrar al príncipe con el que se debería casar. Pensó que esa si sería su última oportunidad. La noche anterior al gran baile el campesino le dejo en la habitación el anillo de su madre y la pluma más bonita de todas, que era la de su padre. A la mañana siguiente, la princesa se levantó y vio esa preciosa pluma acompañada de un anillo. No lo pensó mas e hizo lo que todos los días. Salió a dar su paseo habitual donde se encontraba al campesino, pero ese día no estaba. Le vio a lo lejos, alejándose poco a poco del pueblo, asique corrió tras él y le dijo que estaba convencida que era él quien dejaba todos los días las plumas en su habitación y que estaba enamorada de él, que da igual que fuera un trabajador. Ella se quería casar con él.
A los meses se celebro la maravillosa boda en el palacio de la bella princesa. Al enlace acudió toda la familia de la princesa y los padres del campesino. Eso sí, todos rodeados de toda clase de plumas.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado.
Muy muy bonito. Y muy dulce. Te has saltado algún paso del viaje iniciático pero está perfecto.
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